domingo, 14 de mayo de 2017

EL INTERNADO DE DIONISIO RIDRUEJO EN SEGOVIA (1922-1924)

      Dionisio Ridruejo Jiménez nace en El Burgo de Osma (Soria) el 12 de octubre 1912, como él dijo una villa episcopal, excelente repostería y escaso entusiasmo por las artes y las ciencias en su entrevista con Ana G. de Enterría meses antes de fallecer. Hijo de Dioniso Ridruejo Marín (1841-1915) y de Segunda Jiménez Ridruejo (1881-1970), sobrina carnal del marido, cuarenta años más joven que él. Don Dionisio Ridruejo era propietario al menos de dos tiendas de tejidos Casa Ridruejo, la central en el Burgo de Osma y otra en algún otro lugar.

       En 1915 fallece su padre con setenta y cuatro años dejando viuda a Segunda con treinta y cuatro años y cuatro hijos del matrimonio: Eulalia, Ángela, Dionisio y Cristina que tienen entre siete y un añito. A partir de este momento se formará la Sociedad Jiménez Ridruejo y Cía con los tíos de Dionisio y su madre. Con esta sociedad aumentarán el número de sucursales de tejidos en las décadas de 1920 y 1930 instaladas principalmente en localidades de la vieja Castilla. 

     Hacia 1922 Casa Ridruejo instala una sucursal en la calle Juan Bravo Nº 12 de Segovia que se mantuvo cambiando de dueños hasta la década de 1980. El segoviano Esteban Iglesias Serrano y su esposa Gregoria Jiménez Ridruejo serán los propietarios de esta sucursal empadronados en la calle Juan Bravo Nº 4. Ambos, provenían de Burgo de Osma donde habían nacido sus dos hijos mayores, Esteban y Fermín.

      En conclusión, doña Segunda interna a su hijo Dioniso en el curso 1922/1923 en un acreditado centro, que había comenzado dos cursos antes instalado en el palacio segoviano del Marqués de Lozoya, sabiendo que su hermana pequeña Gregoria, recién instalada en Segovia, puede ayudar en cualquier imprevisto de su hijo, que cumplirá el día del Pilar diez años. Los estudios que va a comenzar son los iniciales de la segunda enseñanza para el título de Bachillerato Elemental.


       La entrada al patio del noble palacio circa 1919 con las letras en el suelo del cartel del Diario de Avisos que estaba en el Torreón justo antes de instalar el Colegio de los Hermanos Maristas realizada por Otto Wunderlich.


     Veamos con detalle el reportaje que Francisco Rebollo hace para La Tierra de Segovia el 15 de septiembre de 1920 sobre las instalaciones del Colegio de los Hermanos Maristas con fotos de Tirso Unturbe para comenzar su andadura segoviana.

      Nada más acceder por el gran portón del Torreón de Lozoya nos encontramos con una especie de zaguán. A la izquierda el acceso al patio mostrado anteriormente semi abandonado y a la derecha el acceso a las bodegas del palacio.


      Los dormitorios para los niños internos tenían amplitud y mucha luz. Se encontraban situados alrededor del gran patio interno.


      Como podemos apreciar tres camas con sus sillas, una cómoda y algún reclinatorio con el crucifijo colgado en la pared. Además, el oratorio para los rezos en grupo o individuales.


      Pero también era muy importante para los alumnos internos la alimentación. En particular, el comedor estaba situado en la sala palaciega de la chimenea según vemos en el reportaje.


     Doña Segunda consideró, muy probablemente, en la decisión del internado la asistencia al centro de muchos hijos de la burguesía segoviana de la época. En particular, siendo alumno externo el que posteriormente, como ya mostraremos, uno de sus íntimos amigos segovianos cuya amistad se mantendría durante toda su vida, Francisco de Cáceres Torres nacido en 1911.


      Las instalaciones académicas eran adecuadas con un número de alumnos no muy numeroso y con amplias condiciones de espacio. En el caso de la segunda enseñanza en el curso de 1920/1921 era de 50 alumnos, uno de los hermanos profesores comenta en la entrevista que asisten a las clases del Instituto acompañados siempre de los hermanos y tienen horas de estudio en el colegio bajo la vigilancia de los mismos.


      El adecuado patio de recreo de arena bien cerrado entre la edificación del palacio y la calle del Grabador Espinosa.


      Un anuncio del programa de ferias y fiestas de junio de 1922 es la referencia para el curso que comenzará Dionisio como alumno interno.


       Además, consciente de que realizaría estudios posteriores su madre tendría en cuenta que en la publicidad del colegio en 1920 decía ingresaron todos los presentados a ingreso en el Instituto. Pero incluso para estudios superiores en el propio centro se disponía en junio de 1922 de una academia preparatoria para el ingreso principalmente en la Academia de Artillería.


     Respecto a sus profesores en el colegio de los Hermanos Maristas hemos podido comprobar utilizando el padrón municipal de 1923 que hay doce profesores, seis españoles y seis franceses. de modo que prepararían muy bien el idioma francés. De los profesores españoles, cuatro eran gallegos y dos de León.

      Dionisio en la última etapa de su vida recuerda sus primeras salidas del Burgo de Osma con diez años, a Madrid, Valladolid y Segovia. De sus viajes a Madrid y Valladolid no tiene buenos recuerdos porque en ambos casos fueron para consultas médicas o intervenciones quirúrgicas. Por eso dice:

    Sólo a Segovia viajé verdaderamente. Aquella ciudad pequeña me fascinó y aún me queda su encanto, que luego tuve ocasión de renovar con morosidad.

      La amistad con Francisco de Cáceres Torres debía ser muy grande por la pasión de ambos por la lengua castellana y se acentuaría muy probablemente cuando el propio día de su cumpleaños, el 20 de abril de 1924, Francisco se queda huérfano de madre con trece años, ya que Dionisio conocía bien esa experiencia en sus propias carnes desde nueve años antes. Una de sus primeras poesías dedicadas con nombre propio, fechada en 1930 y publicada en 1935 será a Francisco de Cáceres.

      De nuevo Dionisio en sus Casi unas memorias al recordar sus internados desde 1922 comenta:

      El primero, en Segovia, fue bastante libre y me unió afectivamente a la ciudad que ha sido una de las más decisivas en mi vida, pues volvería a ella, por libre elección, en la primera de las fechas que acabo de anotar.

     Finalmente, después de intensas búsquedas, conseguimos el expediente académico personal de Dioniso Ridruejo en el Instituto que corresponde a los cursos 1922/1923 y 1923/1924.


      En el verano de 1924 Dionisio Ridruejo Jiménez abandonaría Segovia e iría a pasar el verano a Burgo de Osma junto a su madre y sus hermanas recordando agradablemente su residencia palaciega segoviana de juventud.


      Cuando vuelve a Segovia hacia abril de 1933 para residir durante dos años su antiguo internado está ocupado por el colegio de las Madres Concepcionistas debido a que el colegio de los Hermanos Maristas será construido en la calle San Agustín, pero será motivo de otro estudio más relacionado con sus inicios de escritor como ya veremos.
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      Esta entrada se la dedico a todos los descendientes de Dionisio Ridruejo que amablemente han cedido el importante archivo de su padre, especialmente a su hijo Dionisio.
       Todo ha sido posible gracias a:
La Tierra de Segovia, miércoles 9 de septiembre de 1920, Año II-Número 400 del Archivo Municipal de Segovia.
Programa de Ferias y Fiestas de junio de 1922 del Archivo Municipal de Segovia.
Con fuego y con raíces, CASI UNAS MEMORIAS. Dionisio Ridruejo. Edición al cuidado de César Armando Gómez. Editorial Planeta. Barcelona, 1976.
Dionisio Ridruejo, la forja de un demócrata. Dirigido por Jorge Martínez Reverte. Guión Agustín Tena y Jordi Gracia. Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales. Madrid, 2005.
Los Unturbe fotógrafos de Segovia. Acu Estebaranz. Junta de Castilla y León, Consejería de Educación y Cultura. Valladolid 2000. [¡Gracias Aku! por todo tú trabajo de investigación fotográfica].
El Torreón de Lozoya. Juan de Vera, edición revisada y ampliada por Manuela Villapando. Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Segovia, Obra Social y Cultural. Madrid, 1991.
A todos mis compañeros del Claustro del Instituto Andrés Laguna, en particular a toda su Junta Directiva que me vieron mover y mover los libros de expedientes antiguos archivados.
El apoyo en la divulgación sobre Segovia y aliento continuo de Isabel y Rafa del Archivo Municipal de Segovia por su gran disposición para buscar esos detalles tan decisivos.
Mi colección de postales, fotos, y revistas antiguas de Segovia recopiladas en los últimos diecinueve años.